Clínica Dermatológica Piel

¿Tienes enrojecimiento facial o molestias oculares? Puede que tengas rosácea.

La rosácea es una enfermedad muy frecuente que a menudo en la población, que frecuentemente comienza con una mayor facilidad para sonrojarse, pudiendo este enrojecimiento extenderse más allá de la nariz y las mejillas, comprometiendo la frente y el mentón e incluso las orejas, el pecho y la espalda, los cuales pueden estar enrojecidos todo el tiempo.

Existen diferentes signos clínicos de esta enfermedad, lo más frecuente es el enrojecimiento del rostro, con vasos sanguíneos visibles, pudiendo presentar brotes parecidos al acné, por lo que frecuentemente es confundido con esta entidad. Además, una de las formas clínicas de rosácea puede presentar engrosamiento de la piel, con textura irregular, afectando más comúnmente la nariz, lo que se conoce como rosácea fimatosa. Pero también, la rosácea puede afectar los ojos, produciendo enrojecimiento ocular y sensación de irritación presentando los párpados hinchados, muchas veces confundiéndose con orzuelos, este tipo de rosácea se conoce como rosácea ocular.

¿Qué causa la rosácea?

La causa de la rosácea es aún tema de investigación, sin embargo, se han realizado importantes observaciones. La rosácea puede heredarse, muchas de las personas que la contraen, tienen familiares que la padecen, por lo que probablemente existen genes de la rosácea, que se transmiten a través de las generaciones. Además, el sistema inmune puede jugar un rol importante, los pacientes que presentan rosácea con lesiones similares al acné (espinillas), reaccionan de forma exagerada a una bacteria que se puede encontrar en la piel, llamada bacillus oleronius. Otro microorganismo ha sido también relacionado, el H. pylori, que produce infecciones intestinales, es frecuente encontrado en personas con rosácea. El demodex, un ácaro que vive normalmente en nuestra piel puede desempeñar un papel importante, puesto que muchos estudios han encontrado una gran cantidad de este ácaro en pacientes con rosácea. Otra de las causas relacionadas tiene que ver con una proteína llamada catelicidina, que normalmente nos protege contra las infecciones, sin embargo, la forma en que el cuerpo la procesa, puede determinar si una persona contrae o no rosácea.